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| Monumento al maestro Usandizaga en la plaza de Gipuzkoa. Escultor: José Llimona, 1916. Se inauguró el 24 de septiembre de 1916 en la plaza Gipuzkoa, promovido por el Orfeón Donostiarra como homenaje de la provincia al compositor donostiarra - Fuente |
Al culto pueblo de San Sebastián
Por causas involuntarias no me fue posible ocupar mi sitio dentro del cercado cuando la inauguración o entrega del monumento erigido a la memoria de insigne Usandizaga. Quedéme vagando anónimamente entre la multitud y así pude recoger la impresión sincera que mi obra produjo al simpático y franco pueblo de San Sebastián... y confieso que sus expresiones no eran para mí del todo halagüeñas, pues la mayoría expresaba en términos más o menos vivos su desencanto por el poco parecido del busto del insigne músico.
La ilustre Junta encargóme el proyecto y construcción del monumento sin hacerme la más pequeña presión, dejándome en completa libertad; de manera que toda, absolutamente toda la responsabilidad del resultado recae sobre mí; así es que las expresiones o conceptos poco agradables que herían mis oídos, no podía compartirlos con nadie y me eran doblemente dolorosos. La ilustre Junta ya sabe que, al emprender yo mi obra, no me ha guiado el afán de lucro, sino el de rendir homenaje al gran músico. He hecho lo posible por acertar a pesar de la premura de tiempo. ¿Lo he conseguido? Sería falsa modestia si yo no me contestara afirmativamente. Sin jactancia, pero sin hipocresía, declaro que mi conciencia de artista está tranquila, pues creo que mi obra responde a la reputación que se me ha concedido.
Como decía, el desencanto popular responde a que ha quedado defraudada la ilusión que tenían formada de ver en el monumento la reproducción física de un ser tan íntimamente conocido y tan justamente amado. Por si puedo tranquilizar a este comprensible estado de opinión, declaro que si el busto representativo de Usandizaga está como esté, no es porque me haya salido así, es porque adrede lo he modelado en esta forma. Los que tengan ciertas nociones del arte escultórico saben de sobra que es mucho más fácil hallar un relativo parecido sujetándonos simplemente a la imagen física que tenemos ante nuestros ojos, que no el buscar una representación moral que responda, no solamente al cuerpo destructible del individuo, sino a su alcance inmortal.
Claro que si, al descubrirse el monumento, la generalidad del público hubiese visto en él la figura enfermiza y débil del gran músico, hubiera yo tenido de momento un éxito más inmediato y popular, pero no he querido este éxito fácil, que con el tiempo habría ido menguando, pues un busto de esta concepción rompería la armonía estética del conjunto y seguramente con el tiempo habría de ser sustituido.
Todo el conjunto del pequeño monumento responde a una idea de sencillez y solidez, evitando toda clase de inútiles adornos. Los bancos a manera de brazos abiertos, convidando al abrazo; el macizo pedestal base de la robusta columna, no podía terminar con un busto de menguada concepción; todos los componentes no tienen más remedio que sujetarse a un todo, de lo contrario, resultaría una equivocación estética. El monumento ha de durar más que nosotros; y, créanme mis lectores, las futuras generaciones no perdonarían el que, para darnos una pasajera satisfacción, les legásemos una obra falta de sentido estético.
Con estas ligeras explicaciones creo sincerarme del por qué de mi obra.
José Llimona
LVG 25 de Setiembre de 1916 - Fuente
Tal día como hoy, 24 de Setiembre hace 100 años, se producía una de las manifestaciones de cariño más grande que San Sebastián ha prodigado a uno de sus conciudadanos a lo largo de su historia. Me refiero a la inauguración del monumento a José María Usandizaga.
Para las once de la mañana todas las calles que conducen a la plaza Gipuzkoa estaban invadidas de un público deseoso de ver el gran acontecimiento que se había organizado. Dentro de la plaza estaban el Orfeón Donostiarra, las 23 bandas que desde todo Gipuzkoa habían llegado para el evento y la banda del regimiento Sicilia.
En un lugar próximo al monumento se encontraba la corporación municipal con maceros y atabales, presidida por el alcalde accidental señor Navas y la comisión del monumento, realizado por el escultor José Llimona, presidida por el señor Peña y Goñi.
Los reyes Alfonso XIII y Victoria Eugenia y la reina María Cristina ocuparon los balcones de la Diputación, desde donde siguieron todo el homenaje. A su llegada fueron recibidos por el presidente del Consejo de ministros, el gobernador civil, el presidente de la Diputación, el capitán general y el gobernador militar.
Durante el acto la banda de Sicilia tocó una fantasía de “Mendi-Mendiyan” y el Orfeón Donostiarra cantó el andante del cuento de la misma opera.
La presencia de las máximas autoridades del estado, da idea del nivel que tuvo el homenaje que se prolongó a lo largo de todo el día.
A las dos y media de la tarde se congregaron en la plaza Constitución todas las bandas de música que salieron en formación hacia la plaza de toros, donde dieron un concierto ante un numeroso público. Al finalizar todas las bandas tocaron el “Gernikako Arbola” que fue fuertemente ovacionado por los asistentes y se dio por concluido el alarde musical.
En Junio del presente año el Ayuntamiento procedió a la restauración del monumento, trabajo que se le encargó a la restauradora Regina Gómez-Cruzado, quien recuperó el esplendor inicial de la obra.
Ahora solamente nos falta que algún responsable sensible del Ayuntamiento, de la orden de trasladar el árbol que sigue tapando el monumento. - Fuente


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