Los carnavales de Donostia, con origen documentado en 1814 por gremios y estudiantes, vivieron un esplendor similar al veneciano a principios del siglo XX, destacando la música de Raimundo Sarriegi. Prohibidos entre 1924 y 1978, fueron recuperados por sociedades populares. Se caracterizan por la comparsa de Caldereros (desde 1884), el desfile de Iñudes y Artzaiak y la figura del Dios Momo.



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